Lengua y movilidad (y voto) en Cataluña.

La pregunta es si la lengua puede ser un obstáculo para la movilidad social, que parece ser que sí lo es, si eso es bueno, que supongo que no, y si esto se puede remediar. De las políticas tendremos que hablar en otro momento, hoy sólo algunos hechos.

 

Las encuestas dicen lo siguiente. En Cataluña, la clase social está muy condicionada por el origen. La probabilidad de que un catalán de nacimiento, cuyos padres sean de fuera, sea un obrero, supera en más de 15 puntos porcentuales  a que lo sea alguien de padres catalanes. La diferencia es de casi 30 puntos con alguien que no ha nacido en Cataluña. Desde el otro lado de la escala social: la probabilidad de que un hijo de catalanes sea un miembro de la llamada vieja clase media (propietarios, autónomos y pequeña burguesía en general) es el casi el doble a que lo sea un hijo de no catalanes, y más del doble para un nacido fuera de Cataluña. Lo que es más importante, casi lo mismo sucede con las nuevas clases medias (ejecutivos de empresa, profesionales, funcionarios…).

 

 

Viejas clases medias

Nuevas clases medias

Trabajadores no manuales

Trabajadores manuales.

Padres catalanes

10,5%

27,8%

25,8%

35,9%

Uno de ellos catalanes

6,6%

26,4%

28,3%

38,6%

Padres de fuera

5,8%

16,5%

26,7%

51,1%

Nacido fuera

4,7%

13,8%

17,6%

64,0%

Total

7,3%

21,3%

23,8%

47,6%

Elaborado con datos del CIS 2660, año 2005.

Encuesta postelectoral (N = 1964).

 

A juzgar por algunas encuestas anteriores, la segmentación social por origen no ha variado mucho en los últimos tiempos, salvo para las viejas clases medias, donde la brecha se ha reducido un poco. En 1992, por ejemplo, la diferencia de probabilidad de ser obrero para los hijos de inmigrantes con respecto a los hijos de catalanes de nacimiento era semejante a la que encontramos 15 años más tarde; para las nuevas clases medias la brecha también era muy parecida, si acaso menor.

 

 

Viejas clases medias

Nuevas clases medias

Trabajadores no manuales

Trabajadores manuales.

Padres catalanes

19,9%

25,7%

23,8%

30,6%

Uno de ellos catalanes

11,7%

20,0%

29,2%

39,2%

Padres de fuera

8,4%

14,8%

25,8%

50,9%

Nacido fuera

13,7%

14,0%

11,7%

60,7%

Total

14,7%

19,1%

20,8%

45,5%

Elaborado con datos del CIS 2286, año 1992.

(N = 886).

 

Se dirá que Cataluña es tierra de inmigración y que esto es simplemente lo esperable. Bien, yo no estoy totalmente seguro. Madrid también es tierra de inmigración, más aún que Cataluña, y en Madrid no sucede lo mismo. Según una encuesta de 1992, antes de las grandes olas de inmigración extranjera, más del 40% de los madrileños habían nacido fuera de Madrid (en esas mismas fechas, sólo un tercio de los catalanes) y sólo un 20%, aproximadamente, era nacido de padres madrileños (en esas mismas fechas, algo más de un tercio de los catalanes). Pues bien, ya en 1992 el acceso a la clase media estaba muy poco condicionado, en Madrid, por el origen territorial propio o de la familia, mientras que en Cataluña lo estaba como hoy o más; y la probabilidad de ser obrero para los “de Madrid” era perfectamente comparable a la de los hijos de forasteros, o incluso para los venidos de fuera (salvo para los trabajos de menor cualificación), mientras que la diferencia era muy considerable en Cataluña. En Madrid, la categoría de origen con más éxito ocupacional parece ser la de las parejas mixtas. No tengo a mano datos recientes para Madrid, pero es de suponer que la pauta se haya mantenido o acelerado.

 

 

Viejas clases medias

Nuevas clases medias

Trabajadores no manuales

Trabajadores manuales.

Padres de Madrid

10,3%

23,7%

23,7%

42,3%

Uno de ellos de Madrid

4,9%

39,0%

24,4%

31,7%

Padres de fuera

6,9%

18,5%

32,4%

42,0%

Nacido fuera

8,2%

20.9%

23,0%

47,6%

Total

7,8%

23,7%

25,5%

43,0%

Elaborado con datos del CIS 2286, año 1992.

(N = 792).

 

Soy de los que opinan que esta divergencia está fuertemente relacionada con la diferente senda de crecimiento seguida por Madrid y Cataluña desde 1992 hacia acá. Puedo equivocarme, pero hay cierto consenso en relacionar la movilidad social y el crecimiento. En este sentido, la movilidad es buena para todos, no sólo para aquellos que tienen oportunidades de movilidad ascendente. Es mala para los que arriesgan perder privilegios. De ahí que existan mecanismos de “cierre social”. La lengua puede ser uno de ellos.

 

No es ninguna sorpresa que la lengua que se tiene como propia está muy condicionada por el origen en Cataluña. En la encuesta de 2005, el 86% de los hijos de padres ambos catalanes de nacimiento tienen el Catalán como lengua, mientras que el 80% de quienes sus padres nacieron fuera tiene el castellano como lengua. Para los hijos de parejas “mixtas” prevalece ligeramente el castellano (el 42,6%) sobre el catalán (39,5%). Como consecuencia de lo anterior, tampoco sorprende que el idioma esté desigualmente distribuido por clases sociales. El catalán no es “la lengua de los señoritos”, como ofensivamente se dice a veces en zonas de emigración, pero sí que es más la lengua  de la clase media y alta que la de los trabajadores.

 

 

Lengua castellana

Lengua catalana

Ambas

Viejas clases medias

32,6%

58,2%

7,8%

Nuevas clases medias

36,7%

53,1%

8,1%

Trabajadores no manuales

45,8%

44,8%

7,6%

Trabajadores manuales cualificados

54,1%

34,1%

5,5%

Trabajadores manuales no cualificados

64,6%

30,0%

3,4%

Total

50,4%

41,4%

6,2%

(El resto tiene otra lengua o no contesta)

 

Esto tiene también claras consecuencias políticas. Como se refleja claramente en el comportamiento de los votantes en las últimas elecciones catalanas, los partidos nacionalistas obtienen sus votos con mucha mayor probabilidad de las clases medias que de los trabajadores. La diferencia entre ERC y CiU es que el primero lo obtiene más bien de las nuevas clases medias y el segundo más bien de las viejas. En cuanto a la composición de su electorado, son ambos partidos burgueses, más ERC si cabe, ya que repele más que CiU a los obreros no cualificados. Esta pauta alcanza incluso a Iniciativa. Como en el caso de ERC es considerablemente más probable que IC obtenga el voto de un funcionario, un médico o un abogado que de un obrero (al menos el doble). El partido más interclasista es el PP, un partido menos burgués que ERC por lo que toca a su atractivo para la gente de posibles, y que obtiene el apoyo de los obreros con probabilidad parecida a este segundo. El único partido cuyo perfil es claramente de clase trabajadora es el PSC. Al menos entre sus votantes. Aunque la opción más obrera de todas es la abstención.

 

(Pinchar para ver gráficos)

 

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¿Tiene razón el Presidente Montilla al reclamar inmersión lingüística para impedir “ghettos”? ¿Puede la política de inmersión favorecer la movilidad? ¿Permitirá la burguesía nacionalista y sus representantes políticos que tal cosa suceda, o seguirá habiendo lenguas, clases, y clases de catalanes? Son preguntas que me hago y a las que espero que podamos responder.

 

De momento, encuentro casi fascinante observar cómo el nacionalismo priva a los socialistas de sus apoyos “normales” entre la clase media, convirtiéndolo en un partido más obrero que en el resto de España. Esto parece sugerir que si el partido desea crecer y obtener más votos de clase media no tiene más remedio que incrementar su catalanismo. Esto es lo que posiblemente ha dado sus frutos en las elecciones generales.

 

Alberto Penadés

Apellidos políticos y populares en el País Vasco

Diferenciar entre apellidos vascos y castellanos es en muchos casos arbitrario. Como se sabe, el más corriente apellido español, García, proviene del euskera, y algunos de los apellidos castellanos más frecuentes, como López, se originan en el confín entre castellanoparlantes y euskaldunes. Con todo, cabe hacer un ejercicio semejante al que hacíamos en un post anterior sobre los apellidos catalanes. Aunque el resultado no sea tan fiable como se puede desear, creo que tiene interés comparativo.

De acuerdo con los datos del INE, los veinte apellidos más comunes del País Vasco identifican al 19,6% de la población. Los tres más comunes son García, Fernández y González. Excluyendo García, los únicos inequívocamente vascos son Bilbao y Aguirre (en las posiciones decimooctava y decimonovena). Todos los demás terminan en z, salvo Alonso, que, como García, es un apellido distribuido uniformemente en toda España. Entre los parlamentarios, ocho de ellos, el 10,7%, lleva uno de estos apellidos, dos de ellos se apellidan Bilbao y seis con apellidos castellanos comunes.

Entre los 50 apellidos más comunes del País Vasco encontramos hasta 10 que son claramente autóctonos, aunque representan sólo al 2,1% de la población. Los otros 40 apellidos comunes identifican al 23,4% de los vascos. En conjunto, nueve parlamentarios, el 12%, llevan los mismos apellidos que el 25,5% de la población. Es una desviación considerable, que afecta sobre todo a los apellidos que menos parecen ser autóctonos: un 9,3% de los parlamentarios por un 23,4% de la población.

Sin embargo, en el conjunto del parlamento encontramos una distribución más equilibrada. Es difícil saber qué proporción de los vascos ostenta apellidos autóctonos, o al menos yo lo ignoro. Es posible que se encuentre cerca de la mitad. La proporción de parlamentarios con apellido que no es autóctono llega al 40%, lo que es menos que la expectativa si pensamos que todos los apellidos pueden ser elegidos con igual probabilidad, pero es claramente mayor que el caso del Parlamento Catalán (comparación que sólo es legítima bajo el supuesto de que en ambos casos que los apellidos autóctonos comprenden a cerca de la mitad de la población)

Apellidos más frecuentres entre la población y entra los parlamentarios del País Vasco, por origen del apellido (2005)

Apellidos más frecuentes

Población del País Vasco con esos apellidos

Parlamentarios del Parlamento vasco con esos apellidos (número)

No específicos vascos

Vascos (núm. de apellidos)

No específicos vascos

Vascos

20 primeros

18,9%

0,7% (2)

8,0% (6)

2,7% (2)

50 primeros

23,4%

2,1% (10)

9,3% (7)

2,7% (2)

Todos

n.d.

n.d.

40,0% (30)

60,0% (45)

(La lista de apellidos más frecuentes se ha tomado del INE. El criterio para determinar los apellidos vascos son apellidos en lengua vasca o algunos apellidos compuestos característicos de algunas zonas del País Vasco o Navarra).

La distribución por partidos políticos es interesante. De nuevo, como en Cataluña, el PP y el Partido Socialista son los más representativos en esta dimensión, aunque hay más apellidos catalanes en el PSC que vascos en el PSE. A diferencia de Cataluña, el nacionalismo moderado incluye a un número mayor de parlamentarios con apellidos no claramente autóctonos, lo que explica su mejor representación global en el Parlamento Vasco.

Aralar 100% (1/1).

Izquierda Patriótica 89,9% (8/9).

EA 85,7% (6/7).

EB 66,7% (2/3, admitiendo a Antton Karrera Agirrebarrena como de apellido vasco).

PNV 68,2% (15/22).

PSE 50% (9/18).

PP 46,7% (7/15).

Como, por otra parte, creo que también sucede en Cataluña, un apellido autóctono parece un valor político para un candidato, especialmente si se trata de un candidato nacionalista.

Es intersante pensar lo que podría suceder en el País Vasco o en Cataluña con un sistema de voto mayoritario en distritos de un único candidato. Pero eso lo dejamos para otro día.

Alberto Penadés

Más sobre apellidos y carreras políticas en Cataluña: el personal contratado

Un amigo que de esto sabe más que yo (gracias, Cesc) me hace notar que para observar los efectos de la apertura de las carreras políticas a la población de origen inmigrante, y su consiguiente potencial de movilidad, habría que esperar más tiempo. El sesgo observado en los apellidos de los representantes catalanes, en definitiva, podría deberse a que observamos un proceso todavía no completado. Esto es perfectamente posible.

A continuación presento el ejercicio de clasificar a los 235 individuos contratados para distintos cargos técnicos por la presidencia y las distintas consejerías de la Generalitat en esta legislatura. El resultado es que los apellidos no catalanes están, en su conjunto, mejor representados aquí que entre los representantes. El dato correspondiente al total es especialmente llamativo; aunque la representación de los apellidos más corrientes sigue siendo más bien escasa, en el conjunto, los apellidos catalanes no superan en mucho a la mitad.

Apellidos más frecuentres entre la población y entre los cargos contratados por la Generalitat, por origen del apellido (2006)

Apellidos más frecuentes

Población de Cataluña con esos apellidos

Cargos de libre disposición de la Generalitat con esos apellidos (número)

No catalanes

Catalanes

No catalanes

Catalanes

20 primeros

18,4%

0,0%

8,0% (18

0,0% (0)

50 primeros

22,9%

1,9%

9,3% (21)

4,0% (9)

100 primeros

27,1%

4,0%

12,0% (27)

5,8% (13)

Todos

n.d.

n.d.

42,7% (96)

57,3% (129)

(Elaborado con datos del del Departament de Governació i Administracions Públiques para los cargos y del Idescat cara los apellidos. Se han considerado apellidos catalanes los apellidos en lengua catalana, incluyendo los que pueden ser originarios de fuera de Cataluña. Se han considerado apellidos no catalanes los apellidos aragoneses, pese a que algunos se encuentran distribuidos tanto en Aragón como en Cataluña, así como tres casos de apellidos castellanizados (e.g. Piñol). Para confirmar su distribución geográfica se ha empleado el motor de búsqueda del INE).

La explicación de los datos de esta tabla puede ser compatible con lo expuesto en el primer párrafo. La generación de técnicos y asesores es más joven, y en esa generación el sesgo “identitario” en el acceso a las posiciones está mucho más mitigado. Si los catalanes de apellido no autóctono alcanzan, en el futuro, puestos de poder y visibilidad en esta proporicón, no podrá negarse que el esfuerzo integrador y transversal que hay que atribuir, fundamentalmente, a los partidos no nacionalistas (y especialmente a la izquierda, aunque sólo sea por los números), habrá dado sus frutos.

http://www.gencat.net/governacio-ap/administracio/alt-carrr.htm

http://www.idescat.net/orpi/Orpi?TC=R&VC=1&VR=2&CC=01&VOK=Confirmar

http://www.ine.es/fapel/FAPEL.INICIO

Alberto Penadés

Apellidos políticos y populares en el Parlamento de Cataluña

De acuerdo con datos del INE, el 25,7% de los ciudadanos españoles comparte los veinte apellidos más comunes en España –los tres primeros son García, González y Fernández y quince de ellos terminan en z. En la presente legislatura, tras las elecciones de marzo de 2008, 70 de los 350 diputados electos, el 20%, lleva esos apellidos.

Aunque los apellidos más corrientes están peor representadas que el resto, una desviación de cinco puntos porcentuales no parece excesiva. Es posible que este sesgo esté relacionado con cierto sesgo de clase social entre los representantes, de lo que tal vez sea un indicador el hecho de que hayan sido elegidos 17 parlamentarios con apellido compuesto (el 5%) y haya otros 10 más que llevan compuesto el segundo apellido. Con todo, no parece un sesgo de selección demasiado pronunciado.

A continuación ofrezco algunos datos que permiten sospechar que, en Cataluña, al sesgo de clase social en la representación política se le añade, reforzándolo, un sesgo que podemos llamar identitario o, si se quiere, étnico. Para ello podemos utilizar el origen de los apellidos como indicador aproximado. Lo que sigue debe ser ponderado por el hecho, muy importante, de que el Presidente de la Generalitat, el socialista Montilla, no es de origen catalán, o que el líder de otro de los tres partidos de la coalición tiene apellido de origen murciano (Saura). Con todo, en la medida en la que los parlamentarios son una muestra de la clase política catalana, los datos afirman que los ciudadanos que llevan apellidos que no son de origen catalán están considerablemente mal representados. Nótese bien que no me refiero a la representación política. Un Vidal puede representar a un García tanto y tan bien como al revés. Me refiero a la extracción de los políticos como clase con respecto a la población en su conjunto. Precisamente porque la representación política suponemos que la puede ejercer cualquiera, cabría esperar que la frecuencia de los Garcías y los Vidales no se alejara demasiado de la que se encuentra en una muestra aleatoria.

Para los apellidos catalanes tenemos dos fuentes no enteramente congruentes: el INE, que ofrece las frecuencias de los 50 primeros apellidos en cada provincia, y el Idescat, donde encontramos las frecuencias de los primeros 100 apellidos en el conjunto de Cataluña, así como su distribución en cada comarca. No sé a qué se deben las divergencias, es de suponer que a distintas fechas de observación, pero no son demasiado importantes. Si los datos del INE son más recientes, como sospecho, entonces los apellidos catalanes de origen han incrementado levemente su peso en la población catalana entre las dos observaciones.

De acuerdo con el Idescat los 20 apellidos más comunes de Cataluña son compartidos por el 18,4% de los catalanes (el 17,5% según el INE). Los tres primeros son García, López y Fernández y trece de ellos terminan en z. Ninguno de ellos es un apellido catalán de origen según el Idescat, y sólo uno de acuerdo con el INE (Serra, en la posición 19). Como los apellidos en Cataluña están más dispersos que en el conjunto de España, para alcanzar una fracción comparable a los veinte primeros apellidos españoles hay que reunir 50 apellidos, que suman cerca de una cuarta parte de la población. Los 100 apellidos más frecuentes identifican a casi una tercera parte de los catalanes.

Sólo siete de los 135 miembros del Parlament de Cataluña ostentan uno de los 20 apellidos más comunes en el país: el 5,2%. Se trata de 12 o 13 puntos porcentuales menos o, dicho de otro modo, los apellidos “vulgares” se encuentran entre la población con una frecuencia que es más del triple que la del parlamento. Si buscamos entre los 50 apellidos más corrientes, el número de parlamentarios asciende a 13 según la lista de apellidos de Idescat, o a 16 según la lista del INE. La desviación se mantiene entre 12 y 15 puntos porcentuales. Inculso si buscamos entre los 100 apellidos más comunes la desviación se mantiene en 14 puntos: un 17% de parlamentarios por un 31% de la población.

Apellidos más frecuentes entre la población y entre los parlamentarios catalanes (2006)

Apellidos más frecuentes

Población de Cataluña con esos apellidos

Parlamentarios con esos apellidos (número)

Lista Idescat

Lista INE

Lista Idescat

Lista INE

20 primeros

18,4%

17,5%

5,2% (7)

5,2% (7)

50 primeros

24,8%

23,9%

9,6% (13)

11,8% (16)

100 primeros

31,0%

n.d.

17,0% (23)

n.d

En lo que se refiera a la representación de apellidos corrientes, la circunscripción peor parada es Barcelona, con 8 parlamentarios (el 9,4%) con alguno de los 50 apellidos más comunes en la provincia (según los datos del INE). La provincia mejor representada, relativamente, es Gerona (Girona), con un 23,5% de parlamentarios de apellido entre los 50 primeros. También es el lugar donde los apellidos catalanes son más corrientes. (Por ejemplo, 11 de los 20 primeros lo son, aunque, como en todas las provincias de Cataluña, el más común es García).

El Parlament catalán responde peor que el Congreso de los Diputados a la representación de los apellidos corrientes. Es fácil sospechar que esto tiene alguna relación con la fuerte presencia de apellidos que no son catalanes de origen entre los mismos. De hecho, los apellidos catalanes de origen apenas se encuentran entre los más comunes, y son sólo 25 entre los 100 primeros, correspondiendo a un 4% de la población.

Apellidos de origen catalán y de origen no catalán entre los apellidos más frecuentes de Cataluña

Apellidos más frecuentes

No catalanes de origen

Catalanes de origen

Lista Idescat

Lista INE

Lista Idescat

Lista INE

20 primeros

20

19

0

1

50 primeros

41

39

9

11

100 primeros

75

n.d.

25

n.d

La fracción de apellidos populares de origen catalán sí se encuentra adecuadamente representada, y hasta sobrerrepresentada, en el Parlament. Es decir, la infrarrepresentación de los apellidos corrientes se debe a la escasez relativa de cuantos de ellos son de origen no catalán. La infrarrepresentación de los apellidos no catalanes de entre los 100 más habituales alcanza casi los 20 puntos porcentuales. Visto de otro modo, de los 23 parlamentarios con apellidos más corrientes, 12 tienen apellidos comunes en lengua catalana y 11 tienen apellidos de origen no catalán: mientras los primeros son el 4% de la población, los segundos son el 27%.

Apellidos más frecuentres entre la población y entra los parlamentarios, por origen del apellido (2006)

Apellidos más frecuentes

Población de Cataluña con esos apellidos

Parlamentarios con esos apellidos (número)

No catalanes

Catalanes

No catalanes

Catalanes

20 primeros

18,4%

0,0%

5,2% (7)

0,0% (0)

50 primeros

22,9%

1,9%

6,7% (9)

3,0% (4)

100 primeros

27,1%

4,0%

8,1% (11)

8,9% (12)

Todos

n.d.

n.d.

23,7% (32)

76,3% (103)

No conozco datos, ni sé si existen, sobre la proporción de catalanes que ostentan un apellido que no era históricamente catalán. Entre el 31% de los catalanes que llevan los 100 apellios más comunes, la proporción de ciudadanos con apellido en lengua catalana es de algo menos de uno de cada seis. Sin embargo, es lógico suponer que la proporción sea mucho menos desigual en el conjunto de la población, ya que seguramente los apellidos infrecuentes sean mayoritariamente autóctonos. Seguramente, la proporción de apellidos catalanes de encuentre cercana a la mitad de la población, y no sea menor del 40%. Sin embargo, los apellidos de origen catalán entre los parlamentarios son más de las tres cuartas partes (el 76,3%). No puede deberse al azar.

La diferencia por partidos es interesante: son de apellido de origen catalán el 85% de los parlamentarios de CiU, el 80% de ERC, el 75% de IC-V, el 68% del PSC, el 53% del PP y el 0% de C’s.

También es muy intersante constatar que, entre los parlamentarios catalanes del Congreso de los Diputados la proporción es significativamente distinta: 20 de los 47 parlamentarios electos en las circunscrpiciones catalanas, el 42,5%, tienen apellidos que no son catalanes de origen. Seguramente, esto se aproxima mucho más a la proporción entre los representados. Este resultado, por cierto, no se ha debido al incremento del PSE en las últimas elecciones, pues idéntica proporcion encontrábamos en la pasada legislatura, con un reparto entre partidos bastante diferente.

En resolución, se diría que el Parlament es un asunto más de un tipo de catalanes que de otros. Que no sea el mismo caso en las elecciones generales, como seguramente tampoco lo sea en las elecciones municipales, muestra que no tendría por qué ser así, o que no es probable que sea un azar. Encontrar políticos de apellidos poco habituales puede ser lo esperado, en la medida en que lo esperado es que las élites estén muy bien representadas en la clase política. Pero aquí parece que encontramos un sesgo añadido a favor de los apellidos en lengua catalana.

Alberto Penadés

Artículo en la Revista de Libros: Los endebles cimientos de Foucault

La Revista de Libros ha tenido la acertada idea de traducir, para su número de marzo, la reseña de Andrew Scull sobre la nueva edición inglesa de la Historia de la Locura de Michel Foucault, publicada en el Times Literary Supplement. Andrew Scull es un sociólogo de la Universidad de California (San Diego) que sabe lo que dice. La primera parte de su ensayo se dedica a repasar la acogida de la primera “gran obra” de Foucault en los medios intelectuales de lengua inglesa y a explicar el lugar que ocupa esta primera edición completa en inglés, incluyendo el vasto “aparato crítico” del original. La segunda parte del ensayo se dedica a comentar lo endeble y pretencioso que resulta el supuesto “aparato crítico” y, en general, los discutibles y, en ocasiones, totalmente equivocados, conocimientos de Foucault sobre el objeto empírico que discute en su trabajo. No repetiré aquí sus argumentos: sus críticas se centran en la escasez de fuentes relevantes, de datos empíricos serios, de familiaridad con la literatura especializada del siglo XX (las referencias de Foucault suelen ser vetustas), y su capacidad de inventarse cosas, o dar crédito a falsedades fácilmente desmentibles sobre el tratamiento de enfermos mentales a lo largo de la historia. La tesis empírica principal del libro, la “gran reclusión” de la era moderna, queda puesta en entredicho. Lamentablemente, quienes leen a Foucalult no lo suelen hacer buscando aprender nada sobre el mundo, sino por lo bien que escribe, por lo que emocionan sus reflexiones, por lo extravagante de los asuntos que investiga, o para confirmar sus prejuicios. Pero todo eso pierde mucho crédito si las historias que cuenta simplemente no están fundadas en la historia.

Copio aquí las palabras finales del ensayo de revista: “La contracubierta del libro contiene una serie de hiperbólicos himnos de alabanza a sus virtudes. Paul Rabinow califica el libro de “una de las grandes obras del siglo XX”: Ronnie Laing lo ensalza como “intelectualmente riguroso”, y Nikolas Rose se alegra de que “ahora, por fin, los lecgtores anglófones puedan tener acceso a la profundidad de la erudición que respalda el análisis de Foucault”. Es cierto que pueden hacerlo, y es de esperar que lean el texto atenta e inteligentemente, y aprenderán algunas lecciones saludables. Una de esas lecciones podría ser divertida si no tuvere efecto alguno en las vidas de la gente: la facilidad con que puede distorsionarse la historia, ignorarse los hechos, menospreciarse y desestimarse las exigencias de la razón humana, por parte de alguien lo suficientemente cínico y desvergonzado, y dispuesto a confiar en la ignorancia y la credulidad de sus clientes”

Posted by Alberto Penadés

 

Los votos de marzo: página contable

En término de número de apoyos, el PSOE prácticamente repite resultados -unos 38.000 votos más que en 2004- con algo más de 11 millones de votos. El PP ha crecido claramente, superando los 10,1 millones, recuperando su mejor resultado, el del año 2000, con unos 400.000 votos más que en 2004; y un partido nuevo, UPD, logra unos 300.000. Con la excepción del Bloque y de Nafarroa Bai, que repiten resultados (también mejoran levemente), todos los demás partidos pierden votos, y de forma muy notable. Esquerra Republicana y Coalición Andalucista pierden a más de la mitad de sus electores (55% y 68% respectivamente), Eusko Alkartasuna y Coalición Canaria en torno a la tercera parte (38% y 30%), el PNV e IU al menos la cuarta parte (28% y 25%), y CiU pierde al 7’3% de sus votantes, partiendo de un resultado históricamente pésimo.

En la cuenta de escaños al PSOE le beneficia bastante el aumento de la abstención en Cataluña: 350.000 votos menos a candidaturas. También le benefica el descenso de votantes en País Vasco (130.000 votos a candidaturas menos). Téngase en cuenta que han votado casi 640.000 personas menos, pero el número de votos efectivos sólo se ha reducido en unos 410.000 sufragios, muy concentrados en estas dos comunidades (las demás se compensan entre sí). El número de votos nulos ha mermado en 100.000, tal vez sean los 100.000 hijos de San Luis en el País Vasco y, curiosamente, el número de votos en blanco ha disminuido en 120.000, la tercera parte de ellos en Madrid.

Al PSOE también le han beneficiado ciertos aportes de nuevos votos, especialmente en Cataluña y País Vasco, pero la abstención es, cuantitativamente, más importante. Hasta el año 2000 se decía que la abstención era de izquierdas, y que el PSOE ganó gracias al incremento de participación en 2004. Se da la paradoja de que el PSOE ha ganado, en buena medida, gracias a sus magníficos resultados de las comunidades donde más ha descendido la participación, mientras que el PP ha subido en las comunidades como Madrid o Valencia, donde la participación ha crecido.

Es difícil hablar de trasvases sin datos individuales, pero parece razonable pensar que buena parte del electorado que ha abandonado a los partidos en retroceso se ha sumado al PSOE, bien directamente, bien sustituyendo a abstencionistas que hayan optado por el PSOE. Entonces, necesariamente, el PSOE ha trasvasado otros tantos votos hacia UPD y PP. Algunos habrán cambiado su voto, otros habrán pasado a la abstención, en número parejo a los abstencionistas que hayan decidido votar por las opciones autodefinidas como transversales y centro-derecha. (La excepción más probable es el voto andalucista, que debe haber transitado al PP más directamente).

Así, en términos de su apoyo absoluto en la sociedad, el PSOE se mantiene constante, cambiando unos votantes por otros. Su apoyo sigue siendo lo suficientemente grande como para conservar una razonable distancia, 900.000 votos, frente a un rival que se beneficia de los votantes que lo abandonan. Al mismo tiempo, el efecto de descomposición de los partidos minoritarios le favorece, con respecto a elecciones pasadas, a la hora de traducir sus votos en escaños. De este modo, pese a que la brecha electoral entre los dos primeros partidos se ha reducido un 25%, la diferencia en escaños sigue siendo la misma.

¿Qué votos ha perdido y qué votos ha ganado el PSOE? Dese el punto de vista de la distribución territorial, el PSOE pierde votos en el litoral mediterráneo al sur de Cataluña (inluído Almería, y el empate de Málaga) y en el interior, muy especialmente en Madrid. Esos votos perdidos no son demasiados, en torno al cuarto de millón, y los recupera en el País Vasco y Cataluña (a partes iguales, por cierto, unos 80.000 cada uno, pese a que Cataluña es mucho más grande) Baleares y Canarias, siguen Aragón y algunos más con subidas menores. Como resultado de esta redistribución territorial el PSOE “pierde” las “elecciones” en la virtual España-sin-Cataluña, tanto en votos como en escaños, y pierde por bastante si también restamos el País Vasco. Estas dos comunidades salvan el resultado.

Desde el punto de vista de quién contribuye a la recuperación, el apoyo que haya recibido de antiguos votantes nacionalistas no puede ser demasiado grande. La mayor parte del voto nacionalista tiene que haber pasado a la abstención, o no se explica el aumento en Cataluña y País Vasco. El nuevo voto al PSOE viene en una gran parte de IU, una parte tal vez del PNV y quién sabe, Coalición Canaria, la Chunta y otros. Los votantes perdidos deben ser de ideología moderada y moderados con respecto a los cambios en la política territorial, cercanos al centro en los dos ejes. No es necesariamente cierto que un partido deba perder por alejarse del centro, pero sí lo es que termina perdiendo si los votantes de centro se alejan de él. Por otra parte, los nacionalistas no se van a abstener siempre, volverán y recuperarán escaños.

Todavía tenemos que entender los motivos de la abstención nacionalista, los motivos de la descomposición de IU, y debemos saber si el PP realmente puede superar el techo de los diez millones de votos. Pero si yo estuviera en el gobierno no estaría tan contento.

Salud

Alberto Penadés

1º Semana Latina de Salamanca

Del 5 al 10 de noviembre se celebrará en Salamanca la denominada 1º Semana Latina de Salamanca. Se trata de una iniciativa ciertamente inédita que impulsa el Instituto Interuniversitario de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca. Durante la misma se desarrollarán múltiples actividades de corte académico y cultural, así como otras fundamentalmente lúdicas.